Los mayores alertan: la juventud necesita recuperar el diálogo y los valores
En la conmemoración del Día Internacional de la Juventud, 12 de agosto, los mayores con las que se ha entrevistado el periódico Ébano reflexionan sobre los cambios generacionales, la educación y los retos futuros de los jóvenes de Guinea Ecuatorial.
La distancia entre generaciones parece hacerse cada vez más grande. Los mayores recuerdan su juventud marcada por la disciplina, el respeto a los consejos y las dificultades materiales. Resaltan que los jóvenes de hoy crecen, en cambio, rodeados de tecnología, nuevas oportunidades y una cantidad de información que sus antecesores difícilmente pudieron imaginar tienen otros comportamientos distintos
Hoy 12 de agosto, cuando conmemoramos el Día Internacional de la Juventud, conversamos con tres ciudadanos para conocer su percepción sobre la juventud actual, sus diferencias respecto a generaciones anteriores y los desafíos que tendrá que afrontar en los próximos años.
Mientras algunos mayores observan con preocupación la pérdida de determinados valores y el distanciamiento de los jóvenes respecto a la autoridad familiar, otros reconocen que la generación actual dispone de una preparación y unas herramientas que antes eran prácticamente inaccesibles.
Para Domingo Ekuma Obama, presidente de la comunidad de Lampert, una de las principales diferencias entre la juventud de su época y la actual se encuentra en la relación con los mayores. “Esta juventud es muy diferente a la nuestra”, sostiene. A su juicio, antes existía una mayor disposición a escuchar las recomendaciones de los adultos, incluso cuando los jóvenes no comprendían inicialmente el motivo de determinados consejos.
El dirigente comunitario expresa su preocupación por algunos comportamientos que atribuye a una parte de la juventud actual y menciona situaciones relacionadas con la violencia y la delincuencia. En su opinión, la falta de educación y de orientación puede terminar teniendo consecuencias graves para la sociedad. “La juventud de hoy no escucha los consejos de los mayores”, lamenta, al tiempo que recuerda que su generación creció en un contexto con muchas menos posibilidades.
Sin embargo, considera que aquellas carencias no impidieron que su generación mantuviera el propósito de formar personas de bien. Su mayor preocupación está ahora en la pérdida de referentes. “No sé si aconsejarles; esta juventud es lo que se llama tirar los consejos al río”, afirma. Su petición es sencilla: que cada joven aprenda a distinguir entre lo bueno y lo malo, sepa imitar los buenos ejemplos y vuelva a escuchar a quienes poseen experiencia.
A su juicio, uno de los problemas reside en que una minoría con buenas costumbres puede verse arrastrada por comportamientos negativos de una mayoría. Por ello, insiste en la necesidad de recuperar la conversación entre generaciones.
Los mayores también tienen responsabilidad
Para Idelfonso, funcionario del Instituto Nacional de Seguridad Social (INSESO), no sería justo responsabilizar únicamente a los jóvenes de los problemas que afectan a esta generación. “La juventud es el futuro de un país”, afirma. Precisamente por eso, considera que los mayores tienen la obligación de acompañarla y orientarla. “No tienen experiencia, no han vivido muchas cosas. Debemos prepararles para que en el futuro puedan ser mejores que hoy”, sostiene.
El empleado del INSESO considera que parte de la responsabilidad por los comportamientos que preocupan a la sociedad corresponde a los padres y mayores, cuando estos no cumplen adecuadamente su función de acompañamiento. “Nosotros somos los responsables si es que la cosa ahora no sale bien”, sostiene. A su juicio, muchos jóvenes se incorporan a determinadas conductas porque carecen de una orientación cercana y de alguien que les marque límites.
Según explica, algunos jóvenes pueden llegar a sentirse más capacitados que sus propios padres porque tienen acceso inmediato a una enorme cantidad de información. El problema, advierte, aparece cuando ese acceso termina desplazando completamente la orientación familiar.
Pero su visión tampoco es pesimista. “Esta juventud actual sí que está preparada para liderar la futura Guinea”, afirma. El problema, insiste, no sería tanto la capacidad como la orientación necesaria para asumir responsabilidades.
Para este funcionario, ninguna generación puede considerarse superior a otra. Cada juventud responde a las circunstancias de su época. La actual, destaca, tiene además mayores niveles de preparación y acceso a conocimientos. “La globalización es un fenómeno que ya no se puede parar”, afirma. Por ello, considera que los padres también deben adaptarse y aprender a convivir con la innovación, en lugar de aferrarse exclusivamente a los hábitos del pasado.
El doctor Oumar Balde de profesión médico, y asesor del ministro de Sanidad, Bienestar Social e Infraestructura Sanitaria, su comparación entre generaciones parte de una experiencia personal. Recuerda que cuando tuvo que preparar su trabajo de fin de grado necesitaba acudir a un mecanógrafo para pasar a máquina los textos que había escrito a mano. Las máquinas eran escasas y quienes las poseían las protegían celosamente.
Hoy, explica, a lo largo de la entrevista que, el escenario es radicalmente diferente. “Lo que nos tomaba un año o meses, lo hacen en dos o tres días (con el teléfono) y sale mejor”, indica el doctor. Pero esa ventaja tecnológica, advierte, también puede convertirse en un riesgo si sustituye completamente el esfuerzo intelectual.
Balde alerta de que la inteligencia artificial puede llevar a algunos jóvenes a dejar de investigar por sí mismos porque encuentran las respuestas ya elaboradas. A su juicio, el peligro es que la tecnología termine reduciendo el esfuerzo necesario para desarrollar determinadas capacidades.
Educación, salud y responsabilidad
El doctor Balde sitúa la educación y la salud entre los principales pilares de la juventud. “Un niño mal preparado es un adulto bruto con menos rentabilidad. Y una juventud con enfermedades crónicas, es una sobrecarga para la familia y el Estado”, indica a lo largo de la entrevista.
Para el médico hay otro valor importante a parte de la educación y la salud: la responsabilidad. Manifiesta que dirigir una empresa o desempeñar una función encomendada por el Estado exige un comportamiento responsable y alejado de prácticas como la corrupción. “Una juventud irresponsable no puede ser confiado en las responsabilidades en donde se espera buenos beneficios en favor de todos”, destaca. “La preparación profesional debe ir acompañada de valores”, sostiene.
El 12 de agosto, fecha en la que se conmemora el Día Internacional de la Juventud, el mensaje de los mayores es que la juventud no necesita únicamente que se le critique, necesita que se le escuche, se le oriente y se le prepare para asumir el futuro, siempre con valores.
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