Deporte

Verónica Mangue: “Quiero poder dirigir un equipo con todo mi cuerpo técnico en otro país”

La posiblemente única entrenadora de un equipo masculino de la primera división del fútbol ecuatoguineano, analiza con Ébano su trayectoria en los banquillos y ambiciones actuales y futuras.


Eleuterio Ekobo 7 de septiembre de 2026 — 09:17 · 9 min de lectura

La entrenadora Verónica Mangue dando instrucciones a sus jugadores de The Panther. Foto cedida por The Panther
La entrenadora Verónica Mangue dando instrucciones a sus jugadores de The Panther. Foto cedida por The Panther

En un entorno tradicionalmente dominado por hombres, Verónica se ha abierto camino hasta los banquillos del fútbol masculino en Guinea Ecuatorial. Su trayectoria comenzó en el fútbol base y la llevó posteriormente a trabajar con equipos femeninos y masculinos. En esta entrevista habla de sus inicios, del respeto dentro de un vestuario masculino, de los retos de la formación futbolística, de su preparación para afrontar competiciones regionales y de su sueño de dirigir algún día a una selección o equipo fuera de las fronteras de Guinea Ecuatorial.

P. Usted es la primera mujer que un equipo masculino en Guinea Ecuatorial. ¿Qué le motivó a meterse en los banquillos y, sobre todo, a hacerlo al frente de un equipo masculino?

R. Jugaba al fútbol y tuve que dejarlo por determinadas circunstancias, entre ellas las lesiones. A partir de ahí tomé la decisión de comenzar a entrenar porque el fútbol me gusta muchísimo. Es mi pasión y también mi ocio. Empecé con el fútbol base, trabajando con niños de 6, 7, 8 y 9 años. Muchos de aquellos niños hoy militan incluso en Primera División y se han convertido en grandes jugadores.

Después pasé por los banquillos femeninos y también tuve un mentor, el señor Armando Norberto, una persona fundamental en mi trayectoria. En 2018 fue contratado por un equipo masculino, el Atlético Semu, y me llamó para que empezara a trabajar con él. Antes de ejercer como entrenadora, ya había trabajado como delegada y coordinadora de equipos masculinos. Estuve vinculada durante años a un equipo masculino, aproximadamente entre ocho y diez años como delegada.

Cuando mi mentor me llamó para ayudarle en el Atlético Semu, comencé a trabajar directamente con el equipo. Si cometía algún error, él me lo señalaba directamente. Yo considero que si hoy estoy dirigiendo un equipo masculino es, en gran medida, gracias a él. Hubo un momento en que tuvo que viajar y me dejó al frente del equipo durante aproximadamente dos meses. Tuve entonces la oportunidad de trabajar directamente con un equipo masculino y conseguimos buenos resultados.

Después de aquella experiencia fiché por un equipo masculino de Segunda División, el Deportivo Ebenezer, pero llegó la pandemia de COVID-19 y no pudimos terminar aquella temporada. Posteriormente pasé por otros equipos. Estuve en Real Teka y también en Vegetarianos. Con Vegetarianos asumí el equipo en la segunda vuelta y conseguimos pasar del sexto al tercer puesto, lo que nos permitió acceder a la liguilla. Más adelante llegó la oportunidad con Real Teka, que me fichó cuando faltaban siete jornadas de Liga y quedaban por disputarse las eliminatorias de la Copa de Su Excelencia.

P. ¿Qué cree que se necesita para que una mujer pueda dirigir un equipo masculino?

R. Creo que depende mucho de la preparación. No todos los jugadores pueden convertirse en entrenadores. Si has sido un jugador inteligente, estás preparado, tienes capacidad para tomar decisiones por ti mismo y tienes autocontrol sobre el entorno en el que trabajas, puedes dirigir tanto a un equipo masculino como a uno femenino.

Cuando entrenas a un grupo cuyo sexo es diferente al tuyo, lo importante es entender que el deporte es disciplina y que hay que establecer límites. Yo pongo límites a mis jugadores. Sé cuándo debo exigirles y cuándo no. Fuera del campo cada uno hace su vida. Pero cuando estamos entrenando, concentrados o compitiendo, las normas las pongo yo porque, en ese contexto, soy la entrenadora. Fuera del fútbol tenemos nuestra vida personal. Dentro del campo existen unas normas y una disciplina que todos debemos respetar.

P. ¿Ha sufrido en algún momento prejuicios, enfrentamientos o situaciones de machismo por ser mujer y trabajar en el fútbol masculino?

R. No, no he tenido ese tipo de problemas. Además de entrenar y estar en la cancha, yo me respeto a mí misma. El mismo respeto que el jugador me tiene fuera del campo es el que debe mantener dentro. Y dentro del terreno de juego vuelvo a establecer mis normas como entrenadora.

P. ¿Ha vivido algún episodio especialmente difícil que le haya resultado complicado superar?

R. A nivel personal tuve una situación muy difícil: la pérdida de mi madre. Cuando la perdí, me afectó mucho y me bajaron los ánimos. Pero gracias a mi mentor, el señor Armando, que siempre me ha tendido la mano y me ha dado consejos, pude seguir adelante.

También gracias al Comité Olímpico y a él tuve la oportunidad de viajar a España para realizar formaciones.

P. ¿Cómo se gana el respeto de un vestuario masculino siendo mujer?

R. El respeto se gana hablando directamente con cada jugador durante los entrenamientos. Hay que decirle qué quieres de él, qué está haciendo bien y qué está haciendo mal. Si un jugador no está cumpliendo con lo que se le pide, se lo explico directamente. No tengo que hablar a escondidas. Por ejemplo, si le pido a un jugador que corra de una portería a otra y no puede hacerlo, tiene que entender que esa condición influye en sus posibilidades de jugar. Si no das el máximo que se espera de ti, no puedes jugar. Todo eso se lo explico a cada jugador, antes o después del entrenamiento, siempre desde el respeto.

P. ¿Algún dirigente, empleado o jugador ha cuestionado alguna decisión suya como entrenadora por el hecho de ser mujer?

R. No me las han cuestionado directamente. Una persona puede estar en desacuerdo y comentarlo con el presidente o con el delegado, pero nunca me han dicho directamente: «No estoy de acuerdo con esta decisión porque eres mujer».

P. ¿Y cómo afrontaría una situación así si llegara a producirse?

R. Cuando llegue el momento, seguro que encontraré una solución. Pero hasta ahora no me ha ocurrido.

P. Ha entrenado tanto a equipos masculinos como femeninos. ¿Qué diferencias encuentra entre ambos?

R. He entrenado equipos femeninos, entre ellos el equipo de Malabo, Vegetarianos femenino y Ebenezer femenino. Sí existen algunas diferencias. En mi experiencia, las mujeres pueden captar rápidamente los ejercicios, pero a veces necesitan más tiempo para ejecutarlos correctamente. Con los hombres, en determinados casos, la ejecución puede ser más rápida. Por eso, en ocasiones, hay que repetir un mismo ejercicio dos o tres veces e incluso durante varios días para que quede completamente asimilado.

También hay que tener en cuenta que muchos jugadores de Guinea Ecuatorial no han pasado por escuelas de formación. Muchos vienen de jugar al fútbol en la calle. Cuando un jugador llega a un equipo de élite, hay que trabajar con él para cambiar determinados hábitos. Por ejemplo, si se trabaja con dos toques, un jugador acostumbrado al fútbol de calle puede recibir el balón y comenzar a conducirlo individualmente. Pero en el fútbol competitivo hay que trabajar otros conceptos. También hay que enseñar al jugador que, cuando pierde el balón, debe ser el primero en presionar para recuperarlo. El fútbol es un deporte colectivo y no puede jugarse únicamente de manera individual.

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P. Desde que está al frente del equipo, ¿ha cambiado la forma de jugar y los resultados? ¿Qué ha aportado técnicamente?

R. Cada entrenador tiene su propio método de trabajo. Puede haber un entrenador que trabaje durante toda la semana sin tocar el balón y, si el domingo consigue ganar el partido, ese es su método. Yo tengo mi propia metodología. Los ejercicios que realizo durante los entrenamientos buscan ser productivos y constituyen parte de mi manera de entender el fútbol. Además, creo mucho en mí misma. Un entrenador tiene que tener ambición y una idea clara de cómo quiere que juegue su equipo. A mí me gustaría llegar a tener un equipo que juegue como los equipos de España, Alemania o Inglaterra. Me gusta que mis jugadores toquen el balón y trabajamos durante los entrenamientos para conseguir que todos estén en movimiento y participen en el juego.

P. Como entrenadora, ¿se siente preparada para dar un salto a nivel regional y competir con The Panthers en una competición de la CAF?

R. Sí. Esta visión la tuve desde que comenzamos a disputar competiciones. Antes de cada partido salgo de mi casa con la cabeza alta y el corazón puesto en el trabajo que vamos a realizar. Doy gracias a Dios por habernos acompañado hasta donde hemos llegado. Considero que el equipo que tengo actualmente está preparado para afrontar las diferentes exigencias que puedan presentarse. Veo mucha ambición en los jugadores, en la directiva y en el cuerpo técnico. Estamos trabajando cada día para que todo pueda marchar cada vez mejor.

P. The Panthers está ya a las puertas de disputar una competición de la CAF. ¿Qué espera de su equipo?

R. No me gusta hablar de un partido que todavía no se ha disputado. No me gusta adelantar acontecimientos. Prefiero hablar partido a partido. Eso es lo que estamos haciendo y para eso estamos trabajando: partido a partido.

P. Uno de los temas que más se ha comentado recientemente es su licencia como entrenadora para poder dirigir partidos en competiciones de la CAF. ¿Qué solución se plantea a nivel personal y de club?

R. El club tiene plena confianza en mí. La directiva me llamó y me explicó la situación. Ellos no quieren que salga del equipo por este motivo. Yo les dije que no tengo ningún problema y propuse a una persona que estará con nosotros. Esta persona se incorporará al equipo y trabajaremos conjuntamente. Estamos en contacto y hablamos habitualmente sobre la situación. Incluso hay ocasiones en las que me dicen que desde fuera están preguntando cómo juega The Panthers. Yo les respondo que cuando lleguen podrán comprobar personalmente nuestro trabajo.

P. ¿Se trata entonces de una persona que vendrá de fuera del país?

R. Sí, se contempla la incorporación de una persona para trabajar con nosotros.

P. ¿Cree que Guinea Ecuatorial está preparada para que más mujeres asuman las riendas de equipos de fútbol?

R. Lo que siempre digo es que animo a las mujeres a creer que nada es imposible. Primero tienes que creer en ti misma. Si crees que puedes hacerlo, puedes conseguirlo.

P. ¿Anima entonces a más mujeres jóvenes y niñas a prepararse desde ahora para convertirse en entrenadoras?

R. Sí. Siempre animo a más mujeres a incorporarse al sector deportivo. El deporte nunca va a terminar. Mientras haya personas interesadas en el deporte, seguirá existiendo. Hoy me toca a mí y estoy aquí con The Panthers, pero quizá dentro de diez, veinte o treinta años ya no esté. Tiene que haber entonces otra mujer que pueda decir: «En su día, alguien abrió el camino y ahora me toca a mí».

P. Finalmente, ¿cuál es su mayor sueño como entrenadora?

R. Mi sueño más grande es poder entrenar a un equipo o a una selección fuera de las fronteras de Guinea Ecuatorial. Quiero poder ir a otro país, ser extranjera allí y dirigir un equipo con todo mi cuerpo técnico, con jugadores o jugadoras. Si se trata de una Copa de África, me gustaría llegar hasta la final y ganarla. Y si se trata de una Copa del Mundo, también quiero llegar a la final. Mi sueño es muy alto.

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