Sociedad

12 DE OCTUBRE DE 2026. Jorge Obiang Esono, el hombre que nació con la Independencia

Recuerda que fue la alegría de la familia cuando vino al mundo en la mañana del 12 de octubre del 1968. Sus padres residían en el barrio Calle Bata, Elá Nguema (Malabo), a unos metros donde 58 años después, relata por primera vez, su historia ante un medio de comunicación. A pesar de su estado de salud, sufre reuma, lo que le impide caminar, organizará un comilona con sus familiares y allegados. “Es un día que no pasa inadvertido para mi”


S. Benito Mabanja/ Martín Esono Mabaha Nchama 12 de octubre de 2026 — 12:54 · 7 min de lectura

Martín Esono, reportero de Ébano charla con Jorge Obiang Esono Ayecaba, otro Hijo de la Independencia. Foto Mabanja.
Martín Esono, reportero de Ébano charla con Jorge Obiang Esono Ayecaba, otro Hijo de la Independencia. Foto Mabanja.

Hay cumpleaños que se celebran en familia y otros que quedan unidos para siempre a la historia de un país. Jorge Obiang Esono Ayecaba, residente en barrio Elá Nguema, a unos metros del hotel Ilachi, pertenece a ese segundo grupo. Nació el 12 de octubre de 1968, el mismo día en que Guinea Ecuatorial proclamó su Independencia. Desde entonces, cada aniversario nacional tiene para él un significado doble: recuerda el nacimiento de un país y celebra el suyo propio.

A sus 58 años, Jorge Obiang ( Bata-Litoral) , ha vivido toda su vida con esa coincidencia. Sin embargo, pese a la singularidad de su historia, nunca había concedido una entrevista para contarla. Hasta ahora, su nombre y su experiencia habían permanecido en el ámbito familiar y entre los vecinos que, cada año, esperan que llegue el 12 de octubre para preguntarle qué ha preparado para la celebración.

"Llegar al mundo justamente este día es algo muy importante", afirma durante la conversación con el periódico Ébano días antes de su aniversario. Lo dice con la confianza de quien ha convivido durante décadas con una fecha que para el resto de sus compatriotas representa uno de los acontecimientos fundamentales de la historia nacional.

Su historia comienza en el barrio de la calle Bata de Elá Nguema (Malabo). Según le contaron sus familiares, nació por la mañana. Cuando sus hermanos fueron a ver a su madre, lo encontraron acostado en la cama. Fue entonces cuando recibió el nombre de Fili, asociado a la idea de libertad, una palabra que terminaría convirtiéndose también en parte de su identidad cotidiana. Desde entonces, muchos lo llaman simplemente Fili, libre, indica con mucha tranquilidad.

Un cumpleaños que se comparte con todos

En la vida de Jorge Obiang , el 12 de octubre nunca ha sido una fecha cualquiera. No se trata únicamente de soplar las velas, recibir felicitaciones o reunirse con los hijos. Para él, cumplir años significa abrir las puertas de su casa, compartir lo que tiene y procurar que familiares, amigos y vecinos disfruten del día. “Esta fecha no me pasa así, por así. Debo hacer algo”, explicaba a Ébano en el patio de su casa donde se mantuvo la charla.

Jorge es el cuarto hijo de la familiar. La entrevista se mantiene en el patio familiar. Foto Mabanja
Jorge es el cuarto hijo de la familiar. La entrevista se mantiene en el patio familiar. Foto Mabanja

Su celebración tiene una costumbre que quienes lo conocen parecen recordar especialmente: la comida compartida. En una ocasión, cuenta, los vecinos le preguntaron qué iba a preparar para el cumpleaños. Su respuesta fue comprar una caja de orejas de cerdo, preparar una sopa para que todos pudieran comer. La comida iba acompañado de unas bebidas”, recuerda sonriente desde su patio situado a uno metros del hotel Ilachi, cerca de la lonja de pescados de este barrio. Desde entonces, aquella anécdota forma parte de los recuerdos que acompañan cada aniversario.

Jorge reconoce que todavía no sabe qué preparará este año, pero hay algo que tiene claro: no quiere dejar pasar el día sin hacer algo por los demás. “Primero, una misa de acción de gracias. Después, organizar la comida y la bebida, reunir a la familia y compartir la jornada”, dice que esa es su manera de celebrar una fecha que considera irrepetible.
La coincidencia le hace sonreír cuando repara en otro detalle. Aunque al principio nos dijo que tiene muchos hijos, pero al insistir nos dio un número exacto: 12 el mismo número que el día del mes en el que nació. Para él, el número 12 ha adquirido un significado especial, aunque la coincidencia no deje de ser eso, una casualidad que se suma a una vida marcada por el calendario.

Sus hijos, asegura, se sienten contentos cuando llega el cumpleaños de su padre. La fecha es una ocasión para reunirlos a todos y mantener viva una costumbre familiar que, año tras año, se mezcla con la celebración nacional.

Esperando un reconocimiento para los “Hijos de la Independencia”

La historia de Jorge plantea una pregunta que va más allá de su cumpleaños: ¿qué lugar ocupan las personas que nacieron el mismo día en que el país alcanzó su Independencia? Él considera que los ecuatoguineanos que llegaron al mundo el 12 de octubre de 1968, como el caso también de Leoncio Merino Ballovera, merecen una consideración especial. No habla de grandes privilegios, sino de un reconocimiento que tenga en cuenta la coincidencia entre sus vidas y uno de los momentos más importantes de la historia del país. “Deberíamos tener algo especial”, sostiene.

Asegura que nunca ha recibido una atención institucional ni comunitaria por haber nacido ese día. Hasta ahora, su reconocimiento ha sido principalmente familiar y vecinal. Son sus allegados quienes lo llaman cuando se aproxima la fecha, quienes le recuerdan que debe preparar algo y quienes esperan compartir con él la celebración.

«Desde el 68 hasta aquí nunca he tenido una entrevista igual», dice, sorprendido por el interés que ha despertado su historia después de tantos años.

Su expectativa es sencilla: que esta primera conversación pueda abrir la puerta a una mayor visibilidad para él y para otras personas que comparten esa circunstancia. Porque Jorge sabe que no es el único que nació el día de la Independencia, aunque encontrar a otros con la misma historia no siempre resulte fácil.

Para él, celebrar su cumpleaños y conmemorar la Independencia no son acontecimientos separados. Ambos forman parte de una misma fecha que considera inseparable de su identidad.

Acacio Mañé y el recuerdo de una etapa escolar

Cuando le preguntamos por las figuras históricas de la Independencia que más le han impresionado, Jorge menciona a Acacio Mañé. Su elección no parece responder únicamente al conocimiento de la historia nacional, sino también a una experiencia personal: estudió en el centro educativo que lleva ese nombre.

Recuerda con especial emoción haber formado parte de sus primeras promociones, aunque no consigue precisar el año. Al pasar actualmente por las instalaciones, situadas cerca de la oficina del periódico Ébano, dice sentir tristeza por el estado en que las encuentra.

Treinta y ocho años conviviendo con el dolor

Detrás de la alegría con la que Jorge Obiang Esono Ayecaba habla de las celebraciones existe también una historia de dificultades. Desde hace 38 años, según relata, sufre problemas en las piernas que le dificultan caminar. Le salen bultos en los brazos y las rodillas lo que imposibilita su desplazamiento normal. Explica que ha pasado por consultas médicas y operaciones, y que el dolor ha condicionado durante mucho tiempo sus desplazamientos. “Unos me dicen que es reuma, otros artrosis. Pero los médicos me han explicado que padezco de reuma”, indica.
Jorge habla con tranquilidad sobre su vida. Es la primera vez que mantiene una entrevista con un medio de comunicación. Foto Mabanja
Jorge habla con tranquilidad sobre su vida. Es la primera vez que mantiene una entrevista con un medio de comunicación. Foto Mabanja

En su testimonio, recuerda haber buscado atención médica en diferentes lugares de la región continental antes de continuar su tratamiento en su ubicación actual. Afirma que ha experimentado mejoras comparando los sufrimientos de hace años. Extiende la mano a las personas que les gustaría ayudarle. “Necesito dinero; teniéndolo podré acudir para realizar otros estudios médicos”, dice sonriente con la esperanza de seguir recuperándose.

La enfermedad no ha borrado su voluntad de celebrar. Incluso cuando caminar se convierte en un esfuerzo, insiste en que el 12 de octubre no debe pasar inadvertido. Su deseo de reunir a la familia y compartir con los vecinos permanece intacto.

Cuando se le pregunta qué necesitaría para continuar su atención médica, responde que cualquier ayuda económica, según las posibilidades de cada persona, podría contribuir a sus gastos y a su tratamiento. No fija una cantidad concreta. Por lo que el cumpleañero está abierto a no solo festejar con él, sino auxiliarles para restablecer su estado de salud: le salen bultos por el cuerpo. “Los médicos me dicen que es artrosis, reuma,

Una historia que merece ser escuchada

Jorge no ocupa un cargo público ni se presenta como protagonista de grandes acontecimientos. Su historia es la de un hombre que nació en una fecha histórica y que, durante casi seis décadas, ha celebrado esa coincidencia a su manera: con la familia, los vecinos, una mesa compartida y la voluntad de no dejar pasar el día.

Su testimonio también invita a mirar más allá de los actos oficiales con los que se conmemora la Independencia. La historia de un país no está hecha únicamente de discursos, ceremonias y nombres que aparecen en los libros. También la forman las personas anónimas que viven sus consecuencias, guardan sus recuerdos y encuentran en una fecha colectiva una parte de su propia identidad.

Este 12 de octubre, Jorge volverá a cumplir años. Esta vez no hay sopa de oreja de cerdo, pero sí bebidas. “ Hay cerveza Dopel, pero no habrá sopa de orejas”, indica cuando le preguntamos qué ha preparado. Lo que no cambiará es el significado que atribuye al día: el momento en que, según le contaron, llegó al mundo.

Y, después de 58 años, por primera vez su historia sale del círculo de los conocidos para ser contada públicamente

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