Deporte

El “barco” que busca volver a puerto

El Real Basakato, uno de los clubes históricos del fútbol ecuatoguineano, quiere dejar atrás más de dos décadas lejos de la Primera División. Desde la "Ciudad del Barco", directiva, cuerpo técnico y jugadores reman en la misma dirección para devolver al equipo a la élite.


María de los Ángeles Mangue Micha 20 de julio de 2026 — 11:58 · 5 min de lectura

El “barco” que busca volver a puerto

En Guinea Ecuatorial existe un poblado conocido como la Ciudad del Barco. Allí nació el Real Basakato, un club que durante muchos años navegó entre los grandes del fútbol nacional. En sus mejores tiempos vistieron su camiseta futbolistas de renombre como Bilbao Lopeló y Papuchi Eribó, jugadores que ayudaron a escribir una de las páginas más importantes de su historia.

Pero toda travesía tiene tormentas. Hace más de 10 años, el Basakato perdió su lugar en la Primera División. Desde entonces, el ascenso se convirtió en una cuenta pendiente. Hoy, con una nueva directiva, un cuerpo técnico renovado y una plantilla comprometida, el club vuelve a creer que regresar a la élite ya no es solo un deseo, sino un objetivo real.

Un proyecto con un solo destino

En el Real Basakato todos comparten la misma meta: volver a Primera División. El presidente del club, Jeroboam Tojaka, no oculta la ambición del proyecto. "El principal objetivo es consolidar nuestro equipo y subir a la categoría de la Primera División. Basakato es un equipo que históricamente ha militado en Primera División y queremos volver a esa categoría."

Sin embargo, deja claro que el trabajo no terminará con el ascenso. "La exigencia será mayor cuando lleguemos a Primera y creemos que los pasos que estamos dando hoy están encaminando el proyecto para conseguir ese objetivo."

La directiva ha establecido una forma de trabajo basada en la evaluación constante. Después de cada partido analiza el rendimiento del equipo junto al cuerpo técnico para detectar errores y corregirlos antes de que se repitan. "Cada partido analizamos los resultados, el rendimiento de los jugadores y hablamos con el entrenador para elaborar un plan que nos permita seguir creciendo", explica el presidente.

Un grupo unido

Esa filosofía también se refleja en los entrenamientos. Durante la visita del equipo de Ébano, los jugadores trabajaban con intensidad, pero sin perder el buen ambiente. Entre un ejercicio y otro aparecen las bromas, las risas y las palabras de ánimo. Se percibe un vestuario unido, donde veteranos y nuevos comparten el mismo compromiso.

Sin embargo, cuando el entrenador Juan María Borupú interviene, todo cambia de inmediato. Basta una indicación para que el grupo guarde silencio, escuche con atención y vuelva al trabajo. No hacen falta gritos para imponer disciplina. Esa respuesta inmediata refleja el respeto que los jugadores sienten por el cuerpo técnico y resume la identidad que el club quiere construir.

Juan María Borupú, entrenador del Real Basakato
Juan María Borupú, entrenador del Real Basakato

Borupu considera que el equipo evoluciona según lo previsto. "Yo diría que el rendimiento es bueno de acuerdo a lo que se ha planificado. Todavía estamos fusionando el equipo entre antiguas piezas y las recientes incorporaciones. Esa fusión requiere tiempo para congeniar todo el planteamiento."

El técnico reconoce, no obstante, cuál sigue siendo la principal asignatura pendiente. "El equipo no hace gol y se tilda que no se están culminando las jugadas, pero no es porque no sepamos hacer gol. Nuestro hombre gol ha estado un poco bajo y eso nos obligó a reforzar esa posición." Pese a ello, transmite confianza en el grupo. "Ya hicimos la planificación de la temporada. Los fichajes que necesitábamos ya llegaron y el equipo está bien armado."

La voz del vestuario

Los jugadores comparten el mismo optimismo. El segundo capitán, Melquisedec, reconoce que el mayor desafío sigue siendo transformar las ocasiones en goles, aunque destaca la capacidad del equipo para aprender de cada jornada. "Ahora mismo nos cuesta más marcar. Cada día detectamos un problema nuevo y tratamos de no volver a cometer el mismo error en el siguiente partido."

Aun así, mantiene intacta la confianza en el objetivo principal. "El objetivo del ascenso sigue intacto." Entre las nuevas incorporaciones destaca Diosdado Patabobe Edon, quien asegura que su adaptación ha sido sencilla gracias al ambiente de compañerismo que encontró desde el primer día.

"Nosotros tenemos por frase dejarnos la piel en cualquier momento que sea posible en el terreno de juego. Todo lo que haga falta para ascender estamos dispuestos a darlo. La liga apenas comienza y nadie puede cantar victoria, pero estamos convencidos de que lucharemos por terminar en la primera posición."

Las palabras del vestuario coinciden con lo que se observa sobre el césped: un grupo comprometido, unido y dispuesto a trabajar hasta el final para devolver al club al lugar que considera suyo.

Mucho más que resultados

El proyecto del Real Basakato no se limita al fútbol. La directiva también apuesta por la formación personal de sus jugadores. "Nosotros creemos que primero formamos personas y después formamos futbolistas", afirma Tojaka.

Sin embargo, el club sigue enfrentándose a importantes dificultades económicas. Mantener la actividad diaria exige un esfuerzo constante. El transporte, la alimentación, la compra de botas y equipaciones, además de la falta de un campo propio para entrenar, son obstáculos que condicionan el crecimiento del equipo. Pese a esas limitaciones, el mensaje dentro del club sigue siendo el mismo: trabajar, corregir errores y no perder de vista el objetivo.

Más de dos décadas después de abandonar la élite, el Real Basakato vuelve a remar con fuerza. Desde la “Ciudad del Barco”, donde comenzó esta historia, un club histórico intenta escribir un nuevo capítulo. El camino hacia la Primera División aún será largo y exigente, pero el ambiente que se respira en la directiva, el cuerpo técnico y el vestuario invita a pensar que el Basakato ha recuperado algo tan importante como los resultados: la convicción de que los equipos con historia nunca dejan de luchar por volver al lugar al que pertenecen.

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