Política

Guinea Ecuatorial revisa sus emisiones y prepara su nueva agenda climática

El país valida los datos del periodo 2013-2025 y avanza en la NDC 3.0 con horizonte en 2035


S. Benito Mabanja/ Lourdes Ndong Nguema, estudiante de Periodismo en la UNGE 28 de agosto de 2026 — 16:15 · 4 min de lectura

El viceministro de Medio Ambiente y Economía Azul, Juan Nko Mbula  ( centro) al inicio del taller de validación
El viceministro de Medio Ambiente y Economía Azul, Juan Nko Mbula ( centro) al inicio del taller de validación

Guinea Ecuatorial ha puesto el foco en una cuestión que suele quedar detrás de las grandes declaraciones sobre cambio climático: saber con mayor precisión cuánto emite el país y qué sectores concentran esas emisiones. Durante los días 25 y 26 de agosto, representantes de instituciones públicas, expertos, sector privado, academia, sociedad civil y organismos de cooperación se reunieron en Malabo para revisar el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero (INGEI) y avanzar en la actualización de la Contribución Determinada a Nivel Nacional, conocida como NDC 3.0.

El ejercicio no se limita a actualizar documentos. Detrás de las cifras de emisiones se encuentra una pregunta más amplia: qué puede hacer Guinea Ecuatorial para reducir su impacto climático, adaptarse a sus efectos y convertir sus compromisos internacionales en medidas aplicables dentro del país.

Imagen de los facilitadores del taller
Imagen de los facilitadores del taller

Medir antes de decidir

Uno de los principales elementos puestos sobre la mesa durante el taller fue la necesidad de disponer de datos fiables. Sin una medición suficientemente sólida de las emisiones resulta difícil determinar dónde intervenir, cuánto reducir y qué políticas pueden producir mejores resultados.

El Representante Residente adjunto del PNUD, José Herman Wabo señaló al inicio de la sesión que, disponer de información fiable permite diseñar políticas públicas más eficaces e identificar oportunidades de mitigación. La consolidación del inventario, según explicó, también permitirá reforzar los sistemas nacionales de transparencia previstos en el Acuerdo de París y proporcionar una base técnica para la NDC 3.0.

El proceso ha permitido avanzar además en la organización de la información y en la creación de una base de datos que servirá para continuar con futuras mediciones y seguimientos. Durante el taller, esta herramienta fue identificada como la “Base Madre”.

El reto, por tanto, no termina con la validación de los datos. Una de las dificultades señaladas es precisamente mantener de manera permanente la recopilación, coordinación y gestión de la información climática entre las diferentes instituciones. El viceministro de Medio Ambiente y Economía Azul, Juan Nko Mbula insistió en que el inventario debe servir no solo como ejercicio técnico, sino también para mejorar la toma de decisiones y fortalecer las instituciones responsables de gestionar esos datos.

“Nos permite comprender de manera más precisa cuáles son nuestras principales fuentes de emisiones, cuáles son nuestros criterios nacionales de carbono y dónde debemos concentrar nuestro esfuerzo para avanzar hacia el desarrollo”, indicó.

Energía, bosques y agricultura

La información recopilada permitirá analizar con mayor precisión las posibilidades de transformación en sectores como la energía, la agricultura, los bosques y los procesos industriales. Son ámbitos diferentes, pero conectados por una misma necesidad: reducir emisiones sin perder de vista las prioridades económicas y sociales del país.

Foto de familia de los representantes del PNUD, ministerio de Medio Ambiente y Economía Azul, sociedad civil, y los técnicos de los diferentes departamentos ministeriales. Foto/ Periódico Ébano
Foto de familia de los representantes del PNUD, ministerio de Medio Ambiente y Economía Azul, sociedad civil, y los técnicos de los diferentes departamentos ministeriales. Foto/ Periódico Ébano

La discusión también introduce una dimensión social. La actualización de la NDC 3.0 no contempla únicamente medidas de reducción de emisiones. El taller dividió sus debates en cuatro áreas: mitigación; adaptación y resiliencia; implementación y financiación; y transición justa e inclusión social.

Esto supone que la nueva estrategia climática deberá responder a cuestiones que van más allá de las emisiones: cómo financiar las medidas previstas, cómo proteger a los sectores más vulnerables y cómo incorporar a mujeres, jóvenes y comunidades locales en las políticas climáticas. Estos asuntos formaron parte de las discusiones desarrolladas durante la jornada de validación.

Una NDC más ambiciosa

La NDC es el instrumento mediante el cual los países establecen sus compromisos nacionales frente al cambio climático en el marco del Acuerdo de París. En el caso de Guinea Ecuatorial, la tercera versión busca elevar la ambición climática con un horizonte situado en 2035.

Pero aumentar la ambición sobre el papel no garantiza que las medidas puedan ejecutarse. Por eso, uno de los objetivos del taller fue determinar qué propuestas cuentan con respaldo, cuáles necesitan ajustes y qué condiciones institucionales, técnicas y financieras serán necesarias para llevarlas a la práctica.

La cuestión financiera aparece así como uno de los puntos centrales. Una política climática requiere recursos para ser implementada, además de instituciones capaces de ejecutarla y mecanismos que permitan comprobar sus resultados. El taller contempla precisamente recomendaciones sobre gobernanza, financiación climática y mecanismos de implementación.

Del documento a la realidad

La reunión de Malabo deja sobre la mesa una hoja de ruta todavía en construcción. Las observaciones de los participantes deberán incorporarse a una matriz de validación que servirá para definir prioridades y recomendaciones antes de elaborar la versión final de la NDC 3.0.

El proceso cuenta con el acompañamiento técnico del PNUD y respaldo financiero del Gobierno de Alemania, según la documentación del taller. El propósito es fortalecer las capacidades nacionales y los mecanismos de transparencia climática.

El verdadero desafío comenzará, sin embargo, después de la aprobación del documento. Convertir los datos en decisiones, las decisiones en políticas y las políticas en resultados medibles será la prueba de fondo de la nueva estrategia climática.

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