Sociedad

La escasez de gas doméstico complica la vida de las familias en Malabo

La falta de gas doméstico está obligando a numerosas familias de Malabo a modificar sus hábitos cotidianos y buscar alternativas para poder preparar sus alimentos.


Celas Josefa Bindang 20 de agosto de 2026 — 12:45 · 3 min de lectura

Los ciudadanos hacen cola para conseguir una bombona de gas butano para sus hogares.
Los ciudadanos hacen cola para conseguir una bombona de gas butano para sus hogares.

La dificultad para adquirir gas doméstico se ha convertido en una preocupación para numerosas familias de Malabo, que se ven obligadas a buscar alternativas para preparar sus alimentos. La situación no solo supone un problema económico, sino también una carga adicional de tiempo y esfuerzo para los hogares.

A raíz de esta problemática, hemos hablado con María Consuelo Adjaba Oyono Asagono, madre de cinco hijos. Ésta ha manifestado que irregular del suministro de gas doméstico en los puntos de venta altera la rutina de muchas familias en la ciudad de Malabo. Este hecho lleva muchos años atrás. Pero este 2026 la situación ha empeorado. “Meses atrás se podía adquirir con facilidad el gas en distintos puntos de esta ciudad. En la actualidad hay que acudir a determinados lugares de distribución en horas concretas. A pesar de esto, no hay garantía de conseguir dicho producto”, indica.

Para algunos hogares como la de María Consuelo Adjaba las consecuencias son especialmente significativas. Cuenta que su familia ha llegado a permanecer “más de cuatro días sin poder cocinar” debido a la falta de gas. “Es una pena que estamos pasando situaciones como éstas”, lamenta.

Nuestra entrevistada indica que este problema también tiene una dimensión de tiempo frente al uso del gas. Manifiesta que cocinar con métodos tradicionales como carbón o leña puede requerir más tiempo y esfuerzo. Esta circunstancia repercute directamente a las personas encargadas de las tareas domésticas y en la organización diaria de las familias.

La situación resulta todavía más compleja en una ciudad como Malabo donde las características de las viviendas y la convivencia entre vecinos limitan el uso de determinadas alternativas. “Cuando una madre se mete en la cocina a preparar la comida y se da cuenta que se ha agotado el gas es preocupante. Preparar una hoguera de fuego en espacios urbanos no siempre es posible por razones de seguridad, el espacio y el respeto a los residentes de las zonas próximas, limitan todo y es muy alarmante”, cuenta.

Ante esta realidad, Adjaba Oyono considera necesario adaptar medidas preventivas. Entre las estrategias mencionadas figura disponer de más de una bombona de gas y procurar mantener una de reserva mientras se utiliza la otra. El objetivo, dice, “es evitar que agote completamente, imposibilitando preparar los alimentos”.

Más allá de disponibilidad de dicho producto, la situación plantea una cuestión social relacionada con el acceso regular a un recurso básico. Para los hogares, contar con gas butano no significa únicamente disponer de un producto, sino garantizar una necesidad cotidiana para preparar la comida de manera segura, rápida y compatible con las condiciones de vida en la ciudad.

La preocupación de las familias, no solo la de Maria Consuelo Adjaba Oyono, pone en manifiesto la necesidad de buscar mecanismos que permitan mejorar la distribución y la disponibilidad del gas doméstico, especialmente para evitar que su escasez termine afectando al bienestar diario de la población.

A pesar de dicha angustia, las autoridades competentes siguen en las mismas tónicas. “Hay gas, la responsabilidad es de los distribuidores”, un disco rayado que pocos se creen; mientras los ciudadanos siguen sufriendo.

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