Al menos 100 muertos tras el derrumbe de una mina de oro en República Centroafricana
El derrumbe ocurrió en el yacimiento artesanal de Zamboye, cerca de la frontera con Camerún, donde cientos de mineros trabajaban cuando parte del terreno cedió y sepultó a decenas de personas.
Al menos un centenar de personas habrían muerto tras el derrumbe de una mina de oro artesanal en la República Centroafricana, cerca de la frontera con Camerún, en uno de los accidentes mineros más graves registrados recientemente en el país.
El siniestro tuvo lugar el martes por la tarde en el yacimiento de Zamboye, situado a unos 50 kilómetros de la localidad centroafricana de Baboua. Las labores de búsqueda y rescate continuaban este miércoles, por lo que las autoridades todavía no han podido establecer un balance definitivo de víctimas.
Imágenes difundidas en redes sociales muestran parte del terreno de la explotación, donde trabajaban cientos de mineros artesanales, desprendiéndose y sepultando a varias personas. «El terreno se derrumbó completamente y enterró a la gente», relató a la AFP Cédric Mbango, uno de los trabajadores del yacimiento, quien calificó el suceso de «catastrófico».
Según el fiscal de Baboua, el accidente pudo producirse por el colapso de varios túneles subterráneos en los que se encontraban trabajando los mineros. La Fiscalía ha abierto una investigación judicial para determinar las circunstancias exactas del derrumbe. El balance, sin embargo, continúa siendo provisional. «En este momento es difícil establecer un balance formal», señaló Laurent Ngon Baba, representante electo de Baboua.
Entre las víctimas habría al menos cuatro ciudadanos cameruneses, según medios de ese país. Los supervivientes fueron trasladados a un hospital de Baboua, mientras los equipos de emergencia prosiguen las operaciones de rescate.
El accidente vuelve a poner el foco sobre las condiciones en las que miles de personas trabajan en explotaciones mineras artesanales y, en muchos casos, fuera del control de las autoridades. En la República Centroafricana, los derrumbes en este tipo de yacimientos son recurrentes.
En junio, otro desplome en la mina de oro de Be-Mbari, también situada en la frontera entre la República Centroafricana y Camerún, causó la muerte de varias decenas de personas. En marzo, siete mineros fallecieron en un accidente similar en Ngourroum, en el oeste del país, mientras que en febrero otros 20 perdieron la vida en Gordi, al noreste.
La nueva tragedia ha provocado críticas de dirigentes opositores de ambos países. Martin Ziguélé, presidente del Movimiento para la Liberación del Pueblo Centroafricano, responsabilizó directamente al Gobierno de los accidentes. En Camerún, el opositor Maurice Kamto denunció la explotación de trabajadores en condiciones de extrema precariedad y sin las medidas básicas de seguridad.
El problema también afecta al sector minero camerunés. El Gobierno ha reconocido que más de 200 empresas realizan actividades mineras en el país sin los permisos o autorizaciones correspondientes y anunció recientemente un refuerzo de los controles sobre el comercio del oro. La minería artesanal representa una fuente de ingresos para numerosas comunidades de la región, pero su desarrollo al margen de los mecanismos oficiales expone a los trabajadores a derrumbes, ausencia de equipos de protección y otras condiciones de alto riesgo.
Mientras continúa la búsqueda en Zamboye, las autoridades centroafricanas afrontan ahora el desafío de esclarecer las causas de la tragedia y determinar si el yacimiento operaba al margen de la normativa. Para las familias de las víctimas, la prioridad inmediata sigue siendo conocer el destino de quienes permanecen sepultados bajo toneladas de tierra.
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