Internacional

Ébola en RDC: más de 5.000 casos y 2.378 muertes

El brote, declarado en mayo, se convierte en el más grave de la historia del país, mientras la fragilidad sanitaria y la resistencia comunitaria dificultan los esfuerzos para contener la enfermedad.


Ébano 19 de agosto de 2026 — 13:22 · 2 min de lectura

Imagen creada con IA
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La República Democrática del Congo (RDC) ha superado los 5.000 casos confirmados de ébola, mientras el número de fallecidos asciende a 2.378, según los últimos datos del Instituto Nacional de Salud Pública.

La actual epidemia, la decimoséptima registrada en el país, fue declarada el 15 de mayo y ya ha superado al anterior gran brote de 2018-2020, convirtiéndose en el más grave de la historia congoleña por número de casos.

Con 5.021 casos registrados, el brote se sitúa además como el segundo más grave del mundo en número de infecciones y muertes, solo por detrás de la epidemia que azotó África Occidental entre 2014 y 2016.

Respuesta debilitada

La epidemia está causada por la especie Bundibugyo del virus del Ébola, para la que no existen actualmente vacunas ni tratamientos aprobados. La respuesta depende, por tanto, de medidas como la detección temprana, el aislamiento de pacientes y el seguimiento de contactos.

Sin embargo, las autoridades sanitarias encuentran importantes dificultades para aplicar estas medidas. La debilidad de las infraestructuras sanitarias, la inestabilidad, la resistencia de algunas comunidades y las protestas de trabajadores de la respuesta están obstaculizando los esfuerzos para identificar y contener nuevos casos.

La experiencia de epidemias anteriores ha demostrado que el control del ébola requiere no solo recursos médicos, sino también la colaboración de las comunidades. La confianza de la población es fundamental para facilitar la vigilancia epidemiológica y el seguimiento de las personas expuestas.

La magnitud del brote vuelve a situar a la RDC en el centro de la atención sanitaria internacional. La movilidad de las poblaciones y las conexiones con otros países de África Central hacen que la evolución de la epidemia tenga también una dimensión regional.

Con más de 5.000 casos y 2.300 fallecidos, el principal desafío es detener la transmisión antes de que la crisis continúe ampliándose. La capacidad de las autoridades congoleñas y de sus socios internacionales para reforzar la respuesta será determinante en las próximas semanas.

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