Cultura

Negro Bey, el rapero Bantú

Negro Bey prepara Bantú, un nuevo álbum que fusiona rap y ritmos contemporáneos para reivindicar las raíces africanas y explorar la africanidad desde Guinea.


Eleuterio Ekobo 2 de octubre de 2026 — 18:08 · 12 min de lectura

Negro Bey actúa en un escenario en El Salvador. Foto de archivo
Negro Bey actúa en un escenario en El Salvador. Foto de archivo

De nuevo se subirá al escenario, pero no para cantar sus archiconocidas “Carta al Presidente” o “Desahogo”. Estaba en su “cocina” y esta vez trae un “guiso” hecho con rap y ritmos contemporráneos. Es un nuevo álbum. Se llama Bantú, porque en ello reivindica raíces africanas, explora la “africanidad” de algunas regiones del mundo y, sobre todo, deja una huella de su propio modus operandi artístico: hace rap con ritmo bantú. En conversaciones con Ébano comparte detalles sobre su trabajo durante el proceso de creación. “Yo realmente trabajo mis temas en Guinea. De hecho, un álbum que se llama Bantú no creo que se pueda cocinar en otro lugar mejor que aquí, en África. Teníamos pensado ir a Sudáfrica, hacer cosas allí y colaborar con un grupo folclórico, pero finalmente no se pudo por el presupuesto”.

P. Negro Bey vuelve a estar en “modo creación”. ¿Qué estás preparando?

R. Estamos preparando un nuevo disco. Se va a llamar Bantú.

P. ¿Por qué precisamente Bantú? Escuchamos los temas de Cicatriz y entendimos que había dolor, un dolor que se había curado, pero que había dejado una señal. Entendimos perfectamente el sentido del nombre Cicatriz.

R. Bantú es una reivindicación de lo que es nuestra cultura: a nivel musical, histórico y también contemporáneo. Todo eso es lo que recoge el álbum. He tratado de combinar los sonidos bantúes con la modernidad. Además, yo soy bantú y me doy cuenta de que he hecho mucha música y ya tengo bastantes álbumes. No creo que sea normal que algún día termin mi carrera sin haber hecho una reivindicación o un homenaje a mi esencia, que es también la esencia que trae mi música.

P. ¿Habrá alguna colaboración como ocurrió con Piruchi Apo en «Bojulá»?

R. Esta vez no, con Piruchi no. De hecho, íbamos a intentar hacerlo con otra persona que es muy allegada a ella. No voy a decir quién es ahora porque tenemos proyectos próximos con esa persona. Además, Pirucci no ha estado en Guinea durante el tiempo en que he estado trabajando en el álbum.

P. ¿Cuántas canciones tendrá Bantu?

R. Posiblemente diez. Esta vez he reducido el número en comparación con otros álbumes. Tengo álbumes de 24 canciones, otros de 18 y otros de 14. Podría haberlo dejado en diez porque últimamente la gente ya no saca discos. Cada dos o tres meses se publica una canción, se concentra todo el esfuerzo en un single, se hace promoción, un vídeo y ya está. Yo también puedo hacer eso en algún momento, pero esta vez voy a hacer un álbum. No quiero que sea demasiado extenso, sino algo bien centrado, con un tema concreto y varios temas que no resulten cansinos.

Imagen de Negro Bey en una actuación. Foto de archivo.
Imagen de Negro Bey en una actuación. Foto de archivo.

P. Has estado trabajando también desde Europa. ¿Qué motivó ese desplazamiento?

R. Yo realmente trabajo mis temas en Guinea. De hecho, un álbum que se llama Bantú no creo que se pueda cocinar en otro lugar mejor que aquí, en África. Teníamos pensado ir a Sudáfrica, hacer cosas allí y colaborar con un grupo folclórico, pero finalmente no se pudo por el presupuesto. No contamos con la financiación de un patrocinador. Yo hago mi música por cuenta propia y la gente no cree mucho en la música. Así que he intentado llegar hasta donde me han permitido las posibilidades. Pero en Europa hay otras cosas además de cantar o hacer música. Están los medios de información y transmisión. Hemos estado allí buscando contactos para ampliar el horizonte y, sobre todo, conseguir mayor cobertura y visibilidad.

P. ¿Cómo se las ingenia Negro Bey para hacer proyectos grandes con recursos limitados?

R. Intentando. Igual paso dos años grabando un álbum. En un mes hago una canción o cada dos o tres meses hago una canción y voy avanzando poco a poco porque no nos queda de otra. Además, soy padre de familia. No puedo decir que todo lo que tengo económicamente lo voy a invertir en la música. Eso no puede ser. Pero lo hago por el gusto y por amor al arte.

P. Muchos artistas ecuatoguineanos sostienen que la música no da dinero en Guinea Ecuatorial. ¿Compartes esa visión?

R. Es verdad, pero también creo que cada uno tiene que procurar ganar con lo que está haciendo. Aquí no hay una cultura musical consolidada y la gente no cree mucho en los artistas. También está la escasez de población, porque la población es la que consume lo que estamos haciendo y aquí hay poca.

Quizás no sea una excusa, pero creo que, si en África hubiera cuatro países, por lo menos, de habla hispana, estaríamos hablando de otra cosa. Mira Cabo Verde. Tiene unos 500.000 habitantes, pero sus artistas se hacen mucho más internacionales que los de Guinea. Pueden cantar en Mozambique, Angola o Santo Tomé y Príncipe...

Una ventaja —o una desgracia— de Guinea es que somos el único país de África que habla español. Entonces, para desenvolvernos en el panorama continental se nos hace difícil, a no ser que cantemos en fang y en Camerún quieran escucharte, o en Gabón.

P. El título del álbum parece ir mucho más allá de una simple etiqueta musical. ¿Qué representa para ti?

R. Empecé a grabar el álbum sin tener siquiera el nombre. Pero me di cuenta de que muchos de los temas, a pesar de ser rap, tenían esa esencia bantú. Imagina que empieza una canción con unos tambores africanos muy bien tocados. Y no es un sample que se haya cogido de algún sitio. Cogemos a un buen percusionista de aquí, lo llevamos al estudio y grabamos.

Quizás el primer tema vaya a dar mucho de que hablar. El intro del álbum es como el ruido de una selva bantú, con una narración de un género dentro del hip hop que llamamos slam, que es poesía, acompañada de xilófonos. Todo eso lo fui haciendo y me di cuenta de que estaba siguiendo un camino concreto. Y ese camino era Bantu.

P. También has investigado la presencia de elementos bantúes fuera de África. ¿Qué encontraste?

R. Era algo que ya tenía planeado desde hacía años. He investigado y viajado por América Latina. Por ejemplo, estuve en República Dominicana y me metí en los pueblos para hablar con los mayores. Me di cuenta de que existen elementos bantúes. Encuentras grupos y manifestaciones tradicionales, lo que allí llaman música de palo, y nombres que son idénticos a los que encontramos aquí.

Cuando hablas con ellos, encuentras nombres como Congo o Bacongo y otros que resultan familiares. También escuchas palabras que parecen proceder de lenguas como el lingala o el ndowé. Y te preguntas cómo es posible. Hay muchísimas coincidencias.

Por eso lo he llamado Bantu. No es simplemente una afirmación que creo que puede ser posible. He ido allí, he investigado y me he dado cuenta de muchas cosas.

P. ¿Entonces Bantú pretende construir puentes entre distintas culturas y civilizaciones?

R. Sí. De hecho, el primer tema del álbum se va a llamar This Is Not America, This Is the World. Es como una trilogía que vengo a completar. Ha habido un rapero en Estados Unidos, Gambino, que hizo una canción llamada This Is America, en la que hablaba de la situación de los negros en América y de cómo fueron llevados desde África.

Después, el rapero latinoamericano Residente hizo This Is Not America. Él plantea que aquello que Gambino describe no representa toda América y habla también de los pueblos autóctonos, de los apaches, los incas y los mayas. Entonces yo he hecho This Is Not America, This Is the World. Es como decirle a Residente: «Lo siento, mi hermano, esto no es América; esto es el mundo».

P. Una propuesta de ese calibre puede generar polémica. ¿No temes una ola de críticas?

R. No... Incluso me gustaría. Cuando hay una ola de críticas es porque estás haciendo algo. Si no te critican es porque no haces nada. Si me quedo en casa con los brazos cruzados, nadie va a hablar de mí porque no estoy haciendo nada. Pero cuando la gente se levanta a hablar de mí, sea bien o sea mal, significa que estoy haciendo algo.

P. Existe un debate recurrente entre los artistas de la vieja escuela y las nuevas generaciones. ¿Cómo analizas la música que se hace actualmente?

R. Yo diría que ninguna música es ruido. La música es música y punto. La cuestión es la evolución de la música. En la vida existen consecuencias que hay que asumir. La juventud no nace de cero y llega a lo que es hoy. La juventud es, en buena medida, la copia de aquello que quiere copiar. Si la juventud es hoy como es, no solo en la música sino en todos los ámbitos, es también consecuencia de la educación que ha recibido.

P. Has defendido que la educación de los jóvenes no es responsabilidad exclusiva de las familias. ¿Cuál es tu posición?

R. Creo que es un error decir que los padres de familia son los únicos que deben educar a sus hijos. El sistema que pone el Gobierno que nosotros votamos también tiene una responsabilidad. Nosotros depositamos nuestras esperanzas en quienes gobiernan y esperamos que trabajen por nosotros y velen por el bienestar del país.

Son muchas cosas que debatir. Yo incluso he dicho que me gustaría hacer un debate televisivo con quienes defienden la posición contraria. Que me demuestren que estoy equivocado y yo demostraré por qué sostengo lo contrario. Si me gana, no pasa nada; igual aprendo algo nuevo. Cuando hago una canción como Carta al Presidente, no pueden ponerla en la radio. Sin embargo, un joven puede hacer una canción en la que habla de delincuencia, machetes, sexo o drogas y sí puede sonar. Entonces pregunto: ¿de quién son la radio y la televisión? ¿Quién controla los medios? ¿Por qué a mí se me censura por decir en una canción que los jóvenes estudien? ¿Por qué los libros, que nos llevan a más lugares, no tienen el mismo espacio? ¿Por qué a mí se me debe censurar? ¿Por qué tienen que callarme? ¿Por qué no me invitan a sus eventos? Yo vengo a decirle a la juventud que se despierte y que sepa realmente quién es.

P. Has hablado de que algún día podrías dejar la música. ¿Es una posibilidad real?

R. Espero que no sea así. No creo que vaya a dejar de cantar ahora mismo. En un futuro, quizás. Pero ahora mismo no lo tengo pensado. No te voy a mentir porque creo que todavía hay muchísimas cosas que decir. Hay mucha música que hacer, mucho arte que mostrar al mundo y a nuestro pueblo de Guinea. No sería positivo morir con todo eso dentro, dejarlo ahí. Yo creo que todo don es cedido por Dios.

Y si Dios te da un don y tú lo desperdicias, es incluso como un pecado. No lo transmites, no haces que los demás escuchen el talento que te han dado. Es como un médico al que Dios le da el talento para curar y atender a la gente, pero decide no hacerlo. Es lo mismo.

P. ¿Tienes bajo tu tutela a jóvenes a los que estés formando?

R. Yo no creo que se trate únicamente de tener a un joven bajo mi tutela. El mensaje que doy en mis canciones ya ayuda a muchos jóvenes. He ido a institutos a hablar con ellos. Incluso he creado una especie de beca en algunos colegios: al mejor alumno del año le pago la matrícula y le compro los materiales. Al segundo, igual.

También he ido al centro de menores de Riaba en dos ocasiones para hablar con los chicos. Son cosas que necesitamos en una sociedad como la nuestra. Hay jóvenes, no solo de Guinea sino también de otros países, que me dicen que han cambiado sus vidas gracias a mi música. Tengo conocimiento de un joven de Senegal que incluso ha realizado un máster sobre mis textos y mi música en una universidad de ese país. En la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial también han utilizado mi libro Cultura urbana en debates y trabajos académicos. Hay raperos que han realizado proyectos de fin de carrera basados en mi libro sobre el rap.

Creo que estoy influyendo en muchísima gente del país. No solamente en un niño que pueda tener bajo mi tutela. También apoyo a muchos cantantes. Cuando alguien sabe cantar y veo que merece la pena, puedo pagarle una carrera o algunas canciones. Pero no tengo que ir por ahí diciéndolo.

P. Tu talento para la música es algo con lo que naciste o algo que aprendiste?

R. Las dos cosas. Puedes nacer con un don, pero mientras lo desarrollas también vas aprendiendo. Cuando empecé a cantar, con el talento que tenía, escribía con una rapidez increíble. Me inspiraba cualquier cosa.

Ahora quizás esa inspiración no llega de la misma manera, pero he aprendido a escribir. Hoy me puedes dar un papel y un bolígrafo y, en unos 20 minutos, puedo convertir ese papel en blanco en otra cosa, en una melodía que puede sacudir un país.

P. ¿Quiénes son tus referentes como rapero?

R. Tengo muchos. Me gusta Tupac, me gusta la música de Nas y la de Fat Joe. En Francia me gusta MC Solaar. Hay un grupo que se llama Arsenic y dentro de él está Lino. Me gusta mucho lo que hace. Líricamente, cuando escuchas a Lino, te vuelves loco por la complejidad de sus letras. También me gusta Kery James, que tiene esa complejidad en sus letras, aunque es más contestatario. En España escucho mucho a Kase.O y a Frank T.

P. ¿Cuándo podrá el público escuchar finalmente Bantu?

R. De aquí a unos 15 días, como mucho un mes. No creo que llegue al mes. La primera presentación del álbum ya está prevista en la región continental. La segunda será aquí, en Malabo, en el Centro Cultural de España. La tercera estamos intentando organizarla en una plaza. Queremos hablar con el ayuntamiento para hacer un concierto abierto y pasar allí una tarde tocando. Al fin y al cabo, este país es nuestro. Hay que animarlo y no podemos esperar que nadie venga a hacerlo por nosotros.

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